Dos casonas de piedra, dos siglos distintos
Santillana del Mar es, para muchos, la villa medieval mejor conservada de Cantabria: calles empedradas, casonas con escudos nobiliarios, y las Cuevas de Altamira a las puertas del pueblo. Es una visita que combina bien con una estancia en otra casona de piedra, la nuestra, algo más joven pero con el mismo espíritu.
El Paraíso del Pas está a unos 20 minutos de Santillana, lo bastante cerca para visitarla con calma y volver a dormir en un entorno igual de auténtico, pero mucho más tranquilo, junto al río Pas.
Un buen punto de partida hacia la costa
Desde Santillana es fácil seguir hacia Comillas y su arquitectura modernista, o hacia las playas de la costa occidental cántabra. El hotel funciona bien como base para varios días recorriendo esta zona sin cambiar de alojamiento cada noche.
Volver cada tarde a la misma casona, con el río de fondo, da al viaje una continuidad que se pierde cuando se cambia de hotel constantemente.
Historia real, no decorado de cartón piedra
Igual que Santillana conserva sus edificios originales, El Paraíso del Pas mantiene la piedra y las vigas de la casona de labranza que fue antes de ser hotel. Dos formas distintas, pero igual de auténticas, de conservar el pasado.